Esta muerto. O prisionero en la cuarta planeta de Betelgeuse. O muy malo, la fiebre pulsa. Esta lejos de todo lo que ama, asediado por el vacío, ahogado de soledad.

Quizá bien esta un poco depresivo.

Conjura el horror del vacío haciendo nacer imágenes procedentes de su memoria, el cuerpo desnudo de la querida, el radiante poder de vida del cuerpo que baila en su memoria, el odor del mar, o de la selva, aquel gesto que habia hecho ese dia y que vuelve a encontrar y ve y vuelva a ver cada vez un poco diferente, era de dia o era de noche, la memoria se queda incierta, tan pronto vaga como ya pródiga de detalles alucinados, siempre un poco mentirosa, quizá no, tal vez inventa recuerdos verdaderos.

Puede ser que la conjura consegua y que venga otra vez para el la dulzura del viento de verano y la seda del pecho desnudo.